El estudio del ADN directivo, basado en la Metodología Adizes, es una forma sencilla de medir y mejorar las habilidades directivas de las personas en una empresa u organización en base a valorar el peso relativo de 4 tipos de habilidades:

  • Productor
  • Emprendedor
  • Procesos
  • Integrador

Nos sirve para analizar individual pero también colectivamente el ADN. A partir del análisis podemos proponer mejoras y, en consecuencia, mejorar el ADN de nuestra empresa.

Beneficios de esta metodología

Cuadro 1: Esquema beneficios. Autor: S&D

Puedes medir de forma positiva las 4 habilidades directivas y por tanto puedes ver cómo evolucionan las mismas a lo largo del tiempo. Evitamos en gran medida la subjetividad.

1. Medir para evitar la subjetividad

Es un método de mejora continua que te ayuda a converger tus habilidades según las responsabilidades que asumas en cada empresa y puesto de trabajo.

2. Mejora continua

Ayuda en los procesos de selección de directivos, pudiendo medir las habilidades necesarias para cada puesto de trabajo y compararlas con la con las reales de cada candidato.

3. Ayuda en el proceso de selección

Ayuda en los procesos de selección de directivos, pudiendo medir las habilidades necesarias para cada puesto de trabajo y compararlas con la con las reales de cada candidato.

4. Evaluación del desempeño

Ayuda en la evaluación de los directivos midiendo de forma regular sus habilidades directivas.

5. Gestionar el ADN del equipo

Poder medir y gestionar en su conjunto el ADN de un grupo de directivos para que sean complementarios según las necesidades de la compañía.

6. Eliminar el sesgo de autoevaluación

Elimina en gran medida el sesgo de su propia autoevaluación con la que puede hacer tu entorno más próximo.

7. Punto de partida para planes de carrera

Sirve como diagnóstico y medición continua en procesos de coaching y planes de mejora.

Metodología

metodologia-adn Cuadro 2: Fases en la determinación del ADN de una empresa/ departamento 

1. Autoevaluación

Cada directivo se auto evalúa en base a los 4 conceptos teniendo en cuenta que la suma de éstos debe ser 100. En general se recomienda dar a una habilidad como máximo una puntuación del 50% y como mínimo del 10%. Comúnmente en cada ADN prevalecen uno o dos valores sobre el resto.

2. Evaluación 360º

Todos los directivos participantes, además de realizar su propia evaluación, harán la del resto bajo los mismos criterios que la suya.

3. Evaluación del consultor externo

Alguna persona, preferiblemente un asesor que conozca a las personas a evaluar, hará su propia valoración. Aunque no es imprescindible, esta visión más alejada puede ayudar en su comparación con las otras.

4. ADN ideal del puesto

La Dirección del grupo definirá el ADN ideal para cada puesto de trabajo según las características de la empresa y sector.

5. Análisis de los resultados

Con todos los resultados obtenidos se realizará un informe de cada directivo comparando principalmente los siguientes resultados:

  • Autoevaluación vs. la media del grupo, así como posibles variaciones significativas del grupo sobre la media
  • Análisis comparativo de su Autoevaluación con la realizada por el asesor externo
  • Análisis comparativo de su Autoevaluación con la del ADN ideal

6. Recomendaciones y Plan de mejora

Cada participante junto con su jefe directo pactará un plan de mejora.

¿Cuál es el mejor ADN posible?

Dependerá que tengamos en cuenta varios factores, por ejemplo:

Cada empresa necesita en su conjunto un ADN singular de sus directivos que responda a su propuesta de valor, según el sector en que se encuentre, su tamaño, etc.

Por tanto, debemos tenerlo en cuenta al confeccionar nuestro equipo de directivos para que, entre todos sumen un ADN que sea el más adecuado posible según los parámetros anteriores.

Cada puesto de trabajo requiere de un ADN singular

Es evidente que un Director Financiero debería tener más desarrollado el ADN de “procesos”, y, posiblemente, un buen Director de RRHH tendría más desarrollado su ADN integrador.

Cada Directivo tiene un ADN diferente

Generalmente tendrá en cierta medida parte de los cuatro perfiles que menciona el cuadro, pero, seguramente, uno o dos destacarán sobre el resto. Por tanto, en todas las organizaciones deberemos tener en cuenta la complementariedad de ADN’s para ir adaptándolas a lo que éstas necesitan en sus diferentes etapas de vida.

Aunque el ADN de un directivo no es totalmente moldeable, sí se puede mejorar/pulir, ayudándole a que converja en lo posible con su ADN ideal

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