Cada vez hablamos más de valores en las empresas y organizaciones, igual que como a nivel de personas. Esta concienciación es muy positiva. Sin embargo, seguro que muchas veces encontráis que una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. No hay coherencia.

 

valores en empresa

Fuente: Imagen de @quimuns en Pixabay

 

¿Qué son los Valores?

Recordemos que los valores de la empresa son los principios, creencias y actitudes que guían todas las acciones y decisiones dentro de una organización tanto de forma individual como colectiva.

Los valores reflejan la cultura de la empresa y determinan cómo se espera que las personas de la organización se comporten, y cómo deben gestionar sus operaciones.

Por tanto, es un valioso instrumento para la gestión del día a día.

 

¿Cómo implementar los Valores en mi empresa?

Enunciamos cinco puntos básicos que nos ayudarán a gestionar nuestras responsabilidades.

 

Primero: Confirmar que mi empresa tiene definidos unos valores

Cualquier organización tiene valores.

Si aún no están definidos, os propongo seleccionar y proponer los 4 o 5 valores que más reflejen la cultura de la empresa. Cada valor debe tener una breve descripción que lo explique en el contexto de tu empresa, al menos con una frase.

Los valores genéricos no son creíbles.

Recordad que los valores no deben ser aspiracionales, han de ser 100% reales.

 

Segundo: Comunicar nuestros valores

Los valores deben ser explicados y comunicados primero de forma interna. Posteriormente se han de compartir con el resto de stakeholders (principalmente clientes y proveedores): es la mejor forma de dar credibilidad a los mismos.

Los Valores se han de mantener vivos recordándolos con cierta frecuencia para que nadie se olvide de ellos.

 

Tercero: Interpretación y personalización de los valores

Los valores son transversales en toda la organización, pero su aplicación en la gestión en el día a día es tanto individual como colectiva.

Cada responsable debe aplicarlos en su gestión de esta manera, se potencia y fortalece los mismos.

Debe haber un periodo de aprendizaje individual en los casos que se requiera.

 

Cuarto: Protección transversal y vertical de los valores

Debemos potenciar tanto de forma vertical (jefe-colaborador) como transversal (dentro del propio departamento y con otros departamentos) la protección de valores.

La Dirección debe comunicar a toda la organización que puede y debe avisar individualmente a cualquier persona si considera que en una determinada gestión no se han tenido en cuenta un valor.

Esta protección colectiva y en positivo, debe ser en beneficio de todos y de la buena imagen de la empresa.

 

Quinto: Revisión y actualización de los valores

Los valores no deberían ser estáticos.

Con el crecimiento de la empresa y los cambios del entorno, podría surgir la necesidad de ajustar algunos valores y/o de agregar otros.

Al realizar la revisión/actualización de la estrategia de la compañía debería ser una buena ocasión para hacer lo propio con los valores.

 

Conclusión

Los valores son una excelente herramienta para la buena gestión individual y colectiva en las organizaciones. Son muy útiles en la toma de decisiones.

El compromiso debe ser total y al 100% en toda la organización. Si ello no ocurre dañará la imagen de la compañía.

Con el tiempo el mercado detecta claramente si una empresa tiene y aplica los valores en la gestión o por el contrario practica el “greenwashing“

 

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