De cómo realicemos la comunicación dependerá la imagen de nuestra empresa, nuestro trabajo o de lo que nosotros mismos transmitamos.

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La comunicación es una herramienta fundamental en todos los aspectos de la vida
Una buena comunicación puede darnos la oportunidad de conseguir un proyecto, una propuesta; por el contrario, una mala comunicación suele suponer una oportunidad perdida de hacer negocio en un futuro con ese contacto. De ahí la gran importancia de aprovechar ese momento y hacerlo bien, muy bien.
Comunicación efectiva
La comunicación efectiva es el arte de transmitir un mensaje de manera clara y concisa entre dos o más personas con el objetivo de lograr un entendimiento mutuo.
En este contexto, la capacidad de expresar ideas de manera clara, adaptarse a diversos contextos y conectar con otros a un nivel profundo son habilidades fundamentales que no solo transmiten mensajes, sino que construyen puentes entre las personas.
No se trata solo de hablar, sino de saber escuchar, observar y adaptar el mensaje a las necesidades e intereses del receptor. Es un proceso que requiere de una comunicación verbal y no verbal efectiva, donde el lenguaje corporal, el tono de voz y la actitud juegan un papel tan importante como las palabras.

Fuente: Elaboración propia
Debemos contemplar 3 etapas:
Preparación/reflexión
Antes de hablar, piensa. Define tu mensaje principal, el objetivo al que quieres llegar, y el contexto en el que te comunicarás. Qué quiero transmitir, dónde, cuándo, a quién, etc. Conoce a tu receptor (o receptores) y adáptate a sus necesidades e intereses.
Diseño
Cuál es la mejor manera de transmitir nuestro mensaje. Elige el formato, manera y canal más adecuados para tu mensaje. Estructura tu contenido de forma clara y organizada. Usa un lenguaje sencillo y directo. Añade ejemplos y recursos visuales para hacerlo más atractivo
Ejecución de la comunicación
Practica tu mensaje y habla con seguridad y confianza. Mantén el contacto visual con tu audiencia y presta atención a su lenguaje corporal.
Antes de iniciar el proceso debemos partir de cero, poner en crisis lo hecho hasta ahora e iniciarnos sin prejuicios.
Debemos arriesgar y proponer algo nuevo, algo que llame la atención de nuestro interlocutor; no podremos destacar haciendo lo mismo que todos.
Sin embargo, no vale cualquier comunicación. Un mensaje sin sentido o sin contenido de calidad es peor que no decir nada.
Al mejorar nuestras habilidades comunicativas, podemos mejorar nuestras relaciones personales, aumentar nuestras oportunidades profesionales y alcanzar nuestras metas.
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