Se habla mucho de los líderes que influyen formalmente a grupos de personas. De los líderes que influyen de manera más informal, de los llamados líderes ocultos que llegan a liderar casi desde el anonimato, de éstos se habla menos.
Por otro lado, casi no se habla de los equipos y de las personas que siguen a los líderes y curiosamente, son la mayoría.

Fuente: Elaboración propia
Identificar los perfiles de nuestra empresa
Creemos que es importante que en nuestras organizaciones identifiquemos y nos ocupemos y preocupemos de los tres tipos de perfiles para que puedan desarrollar todas sus habilidades. Los tres son necesarios para alcanzar el propósito que nos hayamos definido en cualquier organización.
Una primera pregunta que nos podemos hacer es:
Lidero o soy liderado
¿Tengo las capacidades, las habilidades y principalmente la motivación necesaria para liderar? O tal vez mis capacidades y habilidades están más desarrolladas para ser liderado.
Aunque esta reflexión puede parecer muy elemental, todos somos conscientes de haber visto casos en nuestra carrera profesional de personas que estaban en puestos líderes sin la capacidad para serlo, y, por el contrario, personas que tenían el potencial de liderazgo, pero que no habían tenido la oportunidad de desarrollarlo.
Una forma sencilla de contestar esta pregunta es preguntándonos a nosotros mismos si somos más lideres o más seguidores.
Para no equivocarnos, a veces nos autoengañamos, valdría la pena preguntar a nuestro entorno, tanto laboral como personal, y escuchar su opinión. Si ambas coinciden podemos tener la certeza de que la respuesta es objetiva. Si no coinciden deberemos profundizar más y, sobre todo, decidir qué rol queremos jugar en un futuro para, en consecuencia, formarnos y aprender adecuadamente.
Si tenemos potencial de líder y además nos motiva, primero hemos de autodignosticarnos para comprobar si actúo como líder de mí mismo, requisito “imprescindible” antes de liderar a un equipo. Algunas de las preguntas que nos podríamos hacer serían las siguientes
Autodiagnóstico en liderar
- ¿Soy capaz de controlar y gestionar mis emociones en situaciones críticas?
- ¿Aprendo de mis fracasos o busco siempre excusas para justificarme?
- ¿Soy empático escuchando y entendiendo a las personas de mi entorno, o me gusta siempre dar primero mi opinión?
- ¿Siempre diagnostico la situación y además aporto mi propuesta de solución?
- ¿Conozco mis valores y actúo en consecuencia?
- Soy capaz de confeccionar mi agenda priorizando lo importante: lo que implica al conjunto de mi empresa o de mi equipo, o, por el contrario, priorizo lo urgente: lo que me implica solo a mí mismo
- ¿Conozco mis objetivos, y si no los conozco, pregunto a mi líder?
- ¿Soy capaz de decir “no” a situaciones que me puedan desviar de los objetivos?
- ¿Cuido mi estado físico y mental, haciendo ejercicio, teniendo una alimentación equilibrada y el descanso adecuado?
Seguro que se os pueden ocurrir más preguntas, lo importante es que las podáis contestar con sinceridad, ya que la respuesta os dará pistas para establecer un plan de mejora. Estas preguntas también podéis hacérselas a personas de vuestro entorno para evitar la subjetividad.
Preguntas para comprobar nuestro potencial de liderar
- ¿Tengo un propósito claro, con unos objetivos alineados a los objetivos generales de mi empresa?
- ¿Me comunico de forma clara para transmitir los objetivos a mi equipo y también para escucharlos?
- ¿En la resolución de conflictos, actúo rápidamente para resolverlos o prefiero dilatarnos en el tiempo para que se resuelvan por sí mismos?
- ¿Puedo tomar decisiones que son cruciales, pero, no tengo ni el tiempo ni toda la información que me gustaría tener?
- ¿Puedo delegar parte de responsabilidades en mi equipo, aunque ello signifique que al principio vayan más lentos que si las hiciera yo mismo, e incluso se equivoquen?
- ¿Motivo a mi equipo reconociendo sus éxitos a nivel colectivo e individual?
- ¿Inspiro individualmente a mi equipo en los fracasos para fomentar su desarrollo profesional?
- ¿Actúo y hago que actúe mi equipo bajo los valores de la organización?
- ¿Soy flexible y adaptable cuando las circunstancias lo requieren, viendo el cambio como una oportunidad de mejora y no como un fracaso?
Conclusiones
Hay que desmitificar la figura del líder en las organizaciones y en la sociedad. Afortunadamente, no todos han nacido para liderar y esto no debería ser motivo de frustración para nadie.
En las organizaciones son tan importantes los líderes formales, como los informales (los ocultos) así como los equipos y las personas. Hay que atender a todos de la misma forma. Su equilibrio favorecerá el éxito.
Cada uno de nosotros debe reconocer qué capacidades y sobretodo qué habilidades destacan para poder potenciarlas en las organizaciones donde colabora. Si la organización actual no te facilita desarrollarte profesionalmente, es aconsejable seleccionar otro proyecto que si te lo ofrezca.
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