Este lunes iniciamos en l’Escola Sert del COAC la primera edición del curso DIRECCIÓN ESTRATÉGICA “AGILE” DE ESTUDIOS DE ARQUITECTURA con un éxito de matrícula, 28 alumnos, una clara muestra de que la gestión empresarial de los despachos de arquitectura preocupa cada vez más a los arquitectos.

La primera sesión de las cuatro del curso trabajamos las razones que nos llevan a necesitar hoy en día un Plan estratégico Agile:

Hace un tiempo los planes estratégicos se hacían a 10 años, más tarde a 5, luego a 3…ahora el alcance es a 1 o 2 años, además, los planes se han de actualizar siempre que sea necesario. Hemos de estar atentos a los cambios, hemos de estudiar a las empresas de nuestro entorno y su evolución, hemos de innovar desde una mentalidad abierta y preguntarnos siempre por qué hacemos qué.

 

Agile

Un ejemplo transformador está siendo la Covid-19: Ya habíamos asumido que lo que antes servía y era bueno para nuestras empresas en el pasado ya no tenía por qué serlo en el presente. Estábamos en un entorno VUCA donde la volatilidad, la incerteza, la complejidad y la ambigüedad regían los comportamientos del mercado. Hoy, aunque parecía imposible, la continua evolución ha hecho que nos encontremos en un entorno diferente, frágil, ansioso, no lineal e incomprensible: BANI.

  • Frágil en tanto que cualquier hecho puede transformar su equilibrio.
  • Ansioso ya que todo ha de ser resuelto de manera rápida y exitosa.
  • No lineal, lo que suponía una relación cerrada causa-consecuencia ahora se pone en duda en numerosas ocasiones.
  • Incomprensible como consecuencia de las anteriores.

Necesitamos que nuestras empresas den respuesta rápida, puntual y eficiente a las necesidades de nuestros clientes, de la sociedad, del entorno y de nuestros accionistas. Necesitamos ser ágiles.

Si antes planificábamos anualmente, ahora precisamos trocear nuestros planes en periodos más cortos que nos permitan adaptarnos rápidamente. La implementación ya no es anual, sino trimestral y mensual propiciando la máxima flexibilidad.

Los objetivos de toda la organización se alinean horizontalmente en colaboración transversal y no verticalmente por departamentos (silos). El/la jefe se convierte en coach. Esto supone que para cada objetivo las personas más adecuadas para llevarlo a cabo trabajan juntas sin tener en cuenta su rango ni el departamento al que pertenecen. Ahora prima constituir un equipo que sea el mejor y más adecuado para conseguir el objetivo. Valoramos el conocimiento, la experiencia y la disponibilidad. Cada persona ha de ser capaz de autoevaluarse y proponer soluciones de mejora: su jefe le ayudará acompañándole para que pueda llevarlo a cabo. Todo un cambio de paradigma.

Ha llegado el momento de pensar y planificar menos. Es un tiempo de acción en el que queremos sumar conocimientos, experiencias y miradas diversas. Es un tiempo de inteligencia colectiva y de la innovación disruptiva.

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