Antes, cuando elaborábamos un plan estratégico, solíamos partir de nuestra posición actual y, aprovechando la bonanza económica, proyectábamos crecer en ventas y beneficios. El enfoque era continuista: si algo funcionaba, simplemente lo escalábamos.

Plan Estrategico

Nuestro Plan Estratégico era incremental

Internacionalizarnos, lanzar nuevas líneas de productos o servicios, abrir nuevos mercados, comprar o fusionarnos con competidores… En definitiva, hacer más de lo mismo, pero a mayor escala.

Hoy el Plan Estratégico continuista es sustituido por la Dirección Estratégica Agile

Con las crisis poliédricas en la que nos encontramos inmersos (geopolíticas, de valores, medioambiental, etc.), la mayoría de las empresas que lo estaban haciendo bien e incluso muy bien en periodos continuistas, han visto como sus ventas han empezado a estancarse o a caer drásticamente y se preguntan de forma recurrente:

“Estoy haciendo lo de siempre, e incluso trabajo más que antes, pero el negocio ya no funciona… ¿qué puedo hacer?”

Y las respuestas que solemos escuchar van desde “espera a que pase la tormenta” hasta “hay que reinventarse” o “mira hacia nuevos mercados”. Sin embargo, ninguna de estas frases, por sí sola, constituye una estrategia sólida.

Os proponemos aplicar la Dirección Estratégica Agile

Algunas características de la Dirección Estratégica Agile

  • Implicar a toda la organización y a su ecosistema, incluidos los stakeholders: colaboradores, clientes, proveedores, asesores y socios. Cada mirada externa puede aportar ideas frescas y ayudar a romper inercias del pasado.
  • En lugar de ajustar o ampliar lo existente, proponemos cuestionar todo empezando por la propuesta de valor: esta ha de dar respuesta a las necesidades de nuestros clientes.
  • Alinear a todos los departamentos a los objetivos generales y no a los departamentales.
  • Trabajar en equipos transversales, evitando los silos departamentales. Los jefes de departamentos deben ser facilitadores antes de controladores.
  • Revisar y actualizar la estrategia cuando sea necesario. Recomendamos que sea, al menos, trimestral o cuatrimestralmente.

 

Hoy más que nunca, el éxito depende de la capacidad de adaptar, simplificar y reinventarse, no solo de ejecutar un plan.

De la crisis a la oportunidad

Cada transformación o disrupción —ya sea tecnológica, económica o social— cierra algunas puertas, pero abre muchas otras.
No nos quedemos esperando a que las viejas puertas se abran de nuevo. Miremos alrededor: hay nuevos caminos, nuevas necesidades y nuevos modelos emergiendo cada día.

En esta nueva etapa, la verdadera ventaja competitiva no es la escala, sino la capacidad de aprender y rediseñar el negocio con agilidad y propósito.

 

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