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Cómo implantar la Creación de Valor Compartido (CVC) en mi empresa. Capítulo 3

Siguiendo la línea de investigación realizada por Porter y Kramer, se destacan 3 líneas de actuación a incluir en la estrategia de una empresa:

– Redefinir productos y mercados

– Redefinir la productividad de la cadena de valor

– Creación de clúster locales

Gráfico: Creación de Valor compartido (Elaboración propia)

Para redefinir productos y mercados, podemos pensar por ejemplo en lanzar productos con menor impacto ambiental. También podemos atender necesidades de mercados desatendidos: detectar océanos azules.

Para redefinir la productividad de la cadena de valor hay un gran abanico de oportunidades, desde la economía circular, a reducir la huella de carbono, o mejorar el bienestar y seguridad en el trabajo, por ejemplo. En cualquier caso, las acciones que emprendamos no deberían afectar a la calidad, ni crear sobrecostes internos para la empresa, ni tampoco deben empobrecer a los proveedores, sino que se debe colaborar con ellos como partners estratégicos.

En la creación de Clúster o participación activa en alguno ya creado y en el que nuestra empresa pueda colaborar y aportar, el objetivo final es que empresas que aunque compiten entre ellas, puedan colaborar para crear una masa crítica que facilite la competitividad de cada una de las que forman parte del clúster. Debe primar la competitividad del grupo por encima de las individuales. Temas como la innovación, la internacionalización, o la mejora de la productividad encajan en los objetivos del clúster.

Cada empresa debe seleccionar las acciones que encajen mas con su estrategia, siempre teniendo presente que dichas acciones deben mejorar tanto la competitividad, como las condiciones económicas, sociales y medioambientales en las comunidades donde opera.

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