No podemos esperar desde una posición totalmente reactiva, a que se activen las cosas para tomar decisiones sobre invertir en nuestro futuro o en el de nuestra empresa. Es justamente ahora, cuando debemos fortalecernos para estar preparados y en la vanguardia.

“No se trata de esperar a que pase la tormenta sino de aprender a bailar bajo la lluvia”.

Muchas veces oímos o nos decimos internamente a nosotros mismo “…ahora no es el momento…”, “…habrá que esperar a tener más encargos, más proyectos, más clientes, más…”; esta visión excesivamente prudente no favorece a las empresas pues las hace ir a merced de los vaivenes externos. Es como si bajáramos en barca por un rio bravo sin control.

Siempre es difícil encontrar el buen momento para tomar decisiones importantes: cuando hay mucho trabajo porque no tengo tiempo; cuando tengo poco trabajo porque no tengo ingresos suficientes. Es decir, nunca hay el buen momento.

Cada uno de nosotros debemos coger el timón de nuestro destino y el de nuestras empresas. No es una cuestión de lanzarse al vacío sin más, pero sí de lanzarse con paracaídas, con un plan proactivo y meditado.

​Asumir un riesgo calculado permite avanzarse a los acontecimientos, afrontarlos, construir nuestro futuro antes que nos lo construyan los demás.

Necesitamos ser mas visionarios: “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy “ (esta frase, tan actual, se atribuye a Benjamin Franklin).

Empecemos hoy mismo a diseñar 2022. ¡Felices Fiestas!

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