Son conceptos que a veces confundimos, pero la acción y la intención de cada uno son muy diferentes.

Haciendo un resumen práctico de los términos según los diferentes diccionarios, podemos concluir:

Crear 

Es la capacidad de generar nuevas ideas que habitualmente producen soluciones únicas. La creatividad es sinónimo del “pensamiento original”. Podemos pensar que los grandes creadores son un grupo muy reducido de personas como pueden ser los artistas, pintores y escultores que parten de un lienzo blanco o de un material en bruto.

Innovar 

Es un proceso que introduce novedades y que se refiere a modificar elementos ya existentes con el fin de mejorarlos. Con la cantidad de información que hoy podemos procesar, es la fuente de inspiración que partiendo de una idea ya existente es capaz de mejorarla o adaptarla. Dando lugar a una nueva respuesta a un problema antes no solucionado en el mercado o en la sociedad. Éste es un grupo mucho más numeroso en el que los resultados se plasman en una ampliación del número de personas interesadas en utilizar y comprar la innovación ya sea ésta un producto, servicio o proceso.

Copiar

Utilizar las ideas y productos reconociendo la autoría de su creador y aplicándolas de manera adecuada.

Plagiar

Es la acción de copiar, en lo sustancial ideas, productos y cosas en general ajenas, dándolas como propias. Se refiere a “atribuirse” sin más: la única aportación es un precio más ajustado y, generalmente, con un nivel de calidad más bajo que el original.

La innovación es la mejor posición para el futuro (Fuente: Pexels)

Como conclusión podríamos decir que los creadores son una parte de la sociedad muy pequeña que tienen una habilidad innata en su ADN. 

Los innovadores son cada vez más numerosos y no es necesario que tengan un ADN  100% creativo: con la curiosidad, las ganas de aprender, de observar, de aportar nuevas soluciones a nuevos problemas, y acompañado de una metodología, seremos capaces.

Por último, está el grupo de los que copian. No todos podemos ser innovadores, pero ello no debería ser un problema. Lo peor es creer que sí lo somos, cuando estamos copiando o plagiando las ideas de otros.

Aprendemos a dibujar copiando dibujos de otros, a escribir, copiando escritos de otros… aprendemos haciendo. La metodología learning by doing se basa justamente en eso, la experimentación. Se trata de desarrollar habilidades en un contexto real, para aprender a resolver los verdaderos problemas aprendiendo a partir de errores y aciertos.

Learning by doing (Fuente: Designtraining)

Copiar nos ha de permitir analizar, aprender, reflexionar y, a veces, aportar y hacerlo evolucionar. Si nos limitamos a mimetizar soluciones de otros sin más, si no tenemos en cuenta el entorno ni las circunstancias que la justifican, no sólo copiamos, plagiamos.  Copiar es reconocer el valor de una idea, no deja de ser un homenaje a su creador.

En el mundo de la empresa, la mejor posición de futuro es la innovación, cada uno con los recursos de que pueda disponer y según su cultura y valores. Copiar también es válido, faltaría más, pero lo importante es respetar la autoría y no cometer plagio.

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