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Supongo que muchos contestareis que, naturalmente, la estrategia: primero debo decidir a dónde ir y cómo llegar, y después he de tener una organización que garantice que llegaremos allí donde nos habíamos propuesto.

 

Pero la mayoría de veces la organización actual es la que lógicamente participa en el diseño de la nueva estrategia y sin darnos cuenta, anteponemos la estructura actual a la estrategia futura.

 

Entonces la pregunta sería: ¿cómo se debe hacer?

 

Pues existen herramientas muy válidas para hacerlo.

 

Por ejemplo, hacer que en el diagnóstico no sólo participe la alta dirección, sino que otros cargos clave de nuestra organización se involucren. Que también lo hagan una selección de clientes y proveedores. Que analicemos entre todos y de forma objetiva nuestra competencia para saber qué hacemos mejor y peor que ellos. Que podamos contar con la participación de algunos de nuestros asesores externos (o profesionales de nuestra confianza) para que éstos nos den una visión menos sesgada que la que tenemos aquellos que estamos en el día a día (los árboles no nos dejan ver el bosque), etc.

 

Nuestra conclusión es que la estrategia y la estructura deben ir de la mano en un proceso de cambio estratégico pero como un equipo único y no como una suma de individuales.